El legado del pepinillo
La noche caía y Ed se preguntaba si esta vez le volvería a pasar. Hace dos noches de luna llena, como la de hoy, un pepinillo gigante con rasgos monstruosos le había atacado, y aunque había sobrevivido al ataque, se había llevado un buen mordisco. La herida cicatrizó, pero durante la siguiente noche en la que la luna llena se había alzado en el cielo, Ed sufrió cambios increíbles. Su piel se volvió verde y dura, su pene se convirtió en un pepinillo, sus colmillos crecieron y sus ojos también, volviéndose rojos. Había sido mitad hombre, mitad pepinillo, y había sentido unas ansias irrefrenables de matar y de fornicar con cadáveres. Al día siguiente se había despertado en una conservera de pepinillos, yaciendo junto a una joven destripada, a la que había agredido poseído por su furia pepiníaca. Sí, Ed se preguntaba si esta noche volvería a pasar, y se preguntaba cómo podría librarse de su mal, si es que se iba a repetir cada ciclo lunar.
No se había atrevido a hablar con nadie de su problema, ya que lo encerrarían por loco. Sin embargo aquel día, poco antes de que anocheciera, encontró algo en internet que podría estar relacionado: un hombre afirmaba vender un pepinillo poseído por el demonio, por el mismo Satanás. Obsesionado por su problema, Ed ni siquiera pensó que pudiera tratarse de una broma, y decidió enviar un mensaje al vendedor: le dijo que quería saberlo todo sobre aquel pepinillo maldito.
Minutos más tarde, alguien llamó a la puerta de Ed. Cuando abrió, ya no había nadie, tan solo una rodaja de pepinillo sobre el felpudo. Pero no era una rodaja normal, los agujeros de su centro formaba una expresión diabólica, demoníaca; aquel redondel verde tenía algo que disparaba los miedos más profundos e irracionales de Ed. Entre temblores la recogió, y le preguntó: "¿Puedes oírme?".
-Por supuesto, Ed. -El hombre dio un respingo cuando la rodaja le habló telepáticamente. Sintió en su cabeza que su voz era grave, vieja y poderosa.- Soy un antiguo demonio sumerio capturado desde hace eones aquí, en este pepinillo carente de poder, pero pronto mi liberación y retorno serán un hecho. He venido atraído por tu poder pepinar: no temas, lo que te pasa no es un problema, si no una bendición. Pronto, un nuevo régimen pepiníaco se instaurará, y tu serás mi hombre de confianza, y uno de los miembros de la raza superior. Solo debes hacer una cosa, Ed, ayúdame con tu poder a liberarme de esta prisión vegetal, yo te indicaré cómo hacerlo.
Ed estaba pasmado, pero supo que había verdad en las palabras de aquel ser. Desde aquel momento supo que debía dedicar su vida a servir al poderoso pepinillo, y cuando sintió que la luna había salido ya y la transformación comenzaba de nuevo, no la rechazó, si no que la acogió como se acoge a una nueva amante. Así comenzó el fin de los tiempos.
Adorad al pepinillo demoníaco, su nuevo orden está cerca.
No se había atrevido a hablar con nadie de su problema, ya que lo encerrarían por loco. Sin embargo aquel día, poco antes de que anocheciera, encontró algo en internet que podría estar relacionado: un hombre afirmaba vender un pepinillo poseído por el demonio, por el mismo Satanás. Obsesionado por su problema, Ed ni siquiera pensó que pudiera tratarse de una broma, y decidió enviar un mensaje al vendedor: le dijo que quería saberlo todo sobre aquel pepinillo maldito.
Minutos más tarde, alguien llamó a la puerta de Ed. Cuando abrió, ya no había nadie, tan solo una rodaja de pepinillo sobre el felpudo. Pero no era una rodaja normal, los agujeros de su centro formaba una expresión diabólica, demoníaca; aquel redondel verde tenía algo que disparaba los miedos más profundos e irracionales de Ed. Entre temblores la recogió, y le preguntó: "¿Puedes oírme?".
-Por supuesto, Ed. -El hombre dio un respingo cuando la rodaja le habló telepáticamente. Sintió en su cabeza que su voz era grave, vieja y poderosa.- Soy un antiguo demonio sumerio capturado desde hace eones aquí, en este pepinillo carente de poder, pero pronto mi liberación y retorno serán un hecho. He venido atraído por tu poder pepinar: no temas, lo que te pasa no es un problema, si no una bendición. Pronto, un nuevo régimen pepiníaco se instaurará, y tu serás mi hombre de confianza, y uno de los miembros de la raza superior. Solo debes hacer una cosa, Ed, ayúdame con tu poder a liberarme de esta prisión vegetal, yo te indicaré cómo hacerlo.
Ed estaba pasmado, pero supo que había verdad en las palabras de aquel ser. Desde aquel momento supo que debía dedicar su vida a servir al poderoso pepinillo, y cuando sintió que la luna había salido ya y la transformación comenzaba de nuevo, no la rechazó, si no que la acogió como se acoge a una nueva amante. Así comenzó el fin de los tiempos.
Adorad al pepinillo demoníaco, su nuevo orden está cerca.
