lunes, agosto 09, 2010

Son of Sam

Sobre el asesino real David Berkowitz.

Durante la madrugada, David, exhausto, pudo al fin caer en los brazos de Morfeo. Los constantes ladridos del perro de su vecino ya no podían quitarle el sueño. Ahora, estos ladridos le acompañaban en la imperceptible travesía entre la dimensión real y la onírica. Al adentrarse en esta última, los ruidos del animal se convertían en palabras susurradas a su oído desde algún lugar inexplorado por el hombre. Perdido en las mareas del subconsciente, cercano a los confines entre el mundo que conocemos y otro, el hedor de cadáveres putrefactos y los graves lamentos de los condenados inundaron los sentidos de David. David Berkowitz, si es que los nombres humanos seguían importando en el negro camino a través del cual su alma viajaba ahora, y que le llevaba directo a los infiernos, ante la presencia del ser que habitaba en el interior de aquel insomne perro. Beelzebub, Behemoth, Sam.

Su gigantesco rostro canino se alzaba ante él sobre las llanuras de sufrimiento del averno, en las cuales sangraban los hombres mutilados y empalados en vida. Las palabras que antes fueran tan solo susurros, eran ahora tan poderosas que, con cada sílaba, hacían temblar aquel oscuro rincón de la existencia. "Sal y mata." Ordenaba Sam. "Mata para mí, Hijo de Sam."

David despertó.